¿Colchones ortopédicos – buen marketing o pura realidad?

¿Colchones ortopédicos – buen marketing o pura realidad?

En términos médicos, la ortopedia es la especialidad que se ocupa de nuestro sistema musculoesquelético, incluidos los músculos, los nervios, los tendones, los ligamentos y las articulaciones. Muchas patologías del sistema musculoesquelético son provocadas por dormir en posiciones incorrectas. Si pasas noches en blanco con dolor de espalda, seguro que te han aconsejado un colchón "ortopédico" que, por asociación con el término médico, cuidará nuestra postura mientras dormimos.

 

Lo que es verdad es que un colchón "ortopédico" es cualquier colchón que garantice una adaptación ideal al biotipo del usuario (adecuación al peso y a la altura), que ayude en la prevención de problemas posturales, que tenga la dureza deseada por el usuario, entre otros.

Aun así, un colchón por sí solo no completa la solución "ortopédica" para un sueño reparador. Debe complementarse con una buena almohada que jugará un papel fundamental en la corrección de nuestra postura mientras dormimos.

 

Por regla general, la industria de los colchones denomina ortopédicos a los colchones de espuma con espuma viscoelástica en la capa superior porque permiten una distribución óptima de la presión del cuerpo. La espuma viscoelástica se adapta al peso del cuerpo y vuelve a su estado original cuando nos levantamos. Es también por esta razón que los colchones de los hospitales contienen este material, evitando las escaras, comunes en los pacientes encamados.

 

Para seleccionar los productos más adecuados a sus necesidades, debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

Anatomía del usuario: cada parte de nuestro cuerpo ejerce diferentes tipos de presión. Esta presión varía en función de las características del usuario: sexo, peso, altura, entre otras. Un usuario más pesado necesitará una capa menor de espuma viscoelástica en el colchón para evitar que se hunda tanto. Una persona más ligera puede elegir un colchón con más espuma viscoelástica porque no se hundirá tanto.

Dureza: el colchón debe ser lo suficientemente firme para que el usuario no se hunda, pero lo suficientemente suave para sentirse cómodo. Sin embargo, esta elección también depende del gusto del usuario, ya que hay personas que prefieren un colchón más duro y otras que valoran un colchón más blando.

Solo o acompañado: En el caso de dormir en compañía, hay que tener en cuenta los diferentes tipos de cuerpo y necesidades, tratando de conseguir el mejor equilibrio, inclinándose siempre por la persona más pesada. En primer lugar, debemos elegir espumas que aíslen bien el movimiento para que cuando un elemento de la pareja se levante, el otro no se despierte (por ejemplo, espumas de alta resiliencia o nuestra Energex, que combina las capacidades de alivio de la presión de una espuma viscoelástica con la resiliencia de una espuma de alta resiliencia). Entonces debemos considerar siempre espumas a partir de 30 kg para asegurar la durabilidad y el soporte del colchón.

Posición: La posición en la que se duerme debe tenerse en cuenta a la hora de elegir el colchón y la almohada. Por ejemplo, si duerme de lado necesitará una almohada con corte cervical para soportar la curvatura entre el cuello y el colchón, ya que el colchón no soporta esta parte del cuello. Si duerme boca abajo, una almohada plana y baja será suficiente para mantener la columna vertebral alineada con el resto del cuerpo.

 

Es importante tener en cuenta que un buen colchón no cura los problemas existentes, como las curvaturas de la columna vertebral (lordosis, cifosis y escoliosis). Sin embargo, es una solución para la prevención de problemas musculoesqueléticos y también puede atenuar algunos de los síntomas de las patologías existentes.

 

En definitiva, cualquier colchón que se adapte a las necesidades de su cuerpo es una solución de descanso ideal.

 


linkedin social icon facebook social icon twitter social icon